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Para hablar de éste concepto tenemos que recordar que solo nos referimos al formato cinematográfico de la animación.

Introduciremos el tema con una pequeña definición de “animación”:

 “La animación es un proceso utilizado por uno o más personas animadoras para dar la sensación de movimiento a imágenes, dibujos u otro tipo de objetos inanimados. Se considera normalmente una ilusión óptica.”

Y volviendo a lo importante, ¿es una buena historia sinónimo de éxito?

La respuesta es NO. El éxito en animación no tiene porqué rodearse de una buena historia, sino que se compone de muchos ingredientes para conseguir el resultado final.

El dibujo, el movimiento de los personajes, efectos de sonido, música, actuación y voz son un cóctel para conseguir una buena animación. 

Un buen narrador eclipsa cualquier historia, sea buena o mala, si se consigue un buen narrador hasta la historia más simple conseguirá captar la atención del público. Como narrador no se refiere estrictamente a una persona que narra, sino a la manera de contar aquella historia.

Como ejemplo pondré una animación de los Fleischer en el año 1930 (¡que es una de mis preferidas!)

En éste corto vemos que la historia es simple, Betty Boop es perseguida por el fantasma de “Bimbo” del que se acaba enamorando.

Hay cientos de historias con esa premisa que hoy en dia siguen exprimiéndose, pero lo característico de éstas animaciones es que el concepto de “historia” que tantos ansiamos en el cine, no es algo importante sino que adapta un segundo plano que no compite con la animación de Bimbo entrando en la casa con una forma etérea, que aparte de tener un trabajo impecable es divertida y lo más importante, entretenida.

La manera de moverse, las ideas disparatadas y la maravillosa música crean seis minutos deliciosos.

Espero que hayáis podido desmentir por vosotros mismos este mito.

¡Para el próximo post hablaré sobre el guión gráfico y las ideas!

Boop oop a doop!